Antes de contratar formación, una pregunta sencilla: ¿sabes qué nivel de inglés tiene tu equipo de verdad? No el que pone en los CV. El real.
Es la pregunta por la que conviene empezar, porque sin una buena respuesta todo lo demás se construye sobre arena. Mides primero, formas después. Te explicamos cómo hacerlo bien.
Por qué no puedes fiarte de lo que pone en el CV
La autoevaluación es cómoda, pero poco fiable. Se estima que hasta un 80% de los CV exagera el nivel de inglés. No por mala fe, sino porque "nivel alto" significa cosas distintas para cada persona, y porque casi todo el mundo entiende mejor de lo que habla.
Ese desfase tiene consecuencias prácticas. Si formas a un grupo partiendo de un nivel equivocado, unos se aburren y otros se pierden, y el programa entero pierde eficacia. Una prueba objetiva al principio te ahorra ese problema.
El MCER: un lenguaje común para hablar de nivel
El Marco Común Europeo de Referencia, el MCER, clasifica el nivel de inglés en seis escalones:
- A1 y A2: usuario básico. Se desenvuelve en situaciones sencillas y predecibles.
- B1 y B2: usuario independiente. El B2 es el umbral en el que alguien participa con soltura en reuniones y gestiona la mayoría de situaciones de trabajo.
- C1 y C2: usuario competente. Negocia, matiza y se mueve con precisión en contextos exigentes.
La ventaja del MCER es que sustituye etiquetas vagas como "nivel medio" por una referencia objetiva que todos entienden igual. Es el lenguaje en el que conviene definir tus objetivos.
Qué medir, además del nivel general
Un dato global no basta. Lo que de verdad ayuda a planificar es mirar por separado:
- Las cuatro destrezas: comprensión oral y escrita, expresión oral y escrita. Es muy habitual leer bien y bloquearse al hablar; de hecho, hablar es la destreza más floja en más de la mitad de los países evaluados.
- El punto de partida de cada persona: para agrupar por niveles parecidos y que nadie sobre ni falte.
- La distancia hasta el nivel objetivo del puesto: que es lo que de verdad define cuánta formación hace falta.
Nuestro consejo. Combina una prueba escrita con una breve conversación. La parte escrita sitúa el nivel rápido y a escala; la conversación revela lo que ninguna prueba tipo test capta: si la persona se desenvuelve hablando o se queda en blanco.
Qué nivel necesita realmente cada puesto
Aquí está la otra mitad de la ecuación, y la que más presupuesto ahorra: no todo el mundo necesita un C1. El nivel objetivo lo marca la tarea, no el cargo.
Alguien que solo lee documentación técnica y escribe emails puede funcionar con un B1 sólido. Quien participa en reuniones internacionales necesita un B2. Quien negocia, presenta ante clientes o representa a la empresa apunta a un C1. Definir el objetivo puesto por puesto evita el doble error de quedarse corto donde importa y gastar de más donde no hace falta.
Medir el nivel no es un trámite previo. Es la decisión que determina si tu inversión en formación rinde o se diluye.
Por dónde empezar
En TEFL Iberia arrancamos siempre por aquí. Evaluamos el nivel real de tu equipo por las cuatro destrezas, lo situamos en el MCER y lo cruzamos con el nivel que cada puesto necesita. A partir de ese mapa diseñamos un programa de inglés a medida, presencial u online, con grupos coherentes y objetivos claros que luego se pueden medir. Y si encaja en tu crédito, la formación es bonificable a través de FUNDAE.
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